jueves, 19 de mayo de 2011

24 horas


Voy a hundirme hoy
sólo hoy
me revolcaré en la mierda
y seré mierda
esa escoria que queda
del lijado que hace la realidad en mi rostro
mientras me da dos hostias
la de la derecha duele menos
la de la izquierda casi me mata
sin tumbarme ninguna
porque aseguré bien mi ancla
sólo queda esta rebaba
este rastro hediondo
del sueño estercolado
y quedas tú, 
como siempre
porque antes de ser…
ya estabas…
y no alcanza este guano
el privilegio de saberte
pero hoy me hundiré
es necesario
comeré de cada error
hasta que arda el esófago
si nunca debió la belleza dañar a nadie
y nuevamente llorar es amarme
estoy cansada
no quiero follar con el llanto
ni ser la puta del desánimo
si sólo soy un continente
de guerras ya muy antiguas
que a si mismo se contiene
y por tus bondades respira…
no me llores amor
si solo apestaré dos días…

Carmen Soriano
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4 comentarios:

  1. No tuve cómo, ni con qué,
    no recuerdo en otro calendario
    haber sido yo el vértigo,
    la más grande y avara
    de las tristezas talladas por mi mano,
    hierba quemada y sin embargo fiel,
    perennemente arrancada
    humedeciendo mi mano anquilosada,
    deseando huir del viento siendo nube
    y del poco de agua ya ingerida
    que me baña todo en lágrimas…

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  2. Ya pasó, la camisa nueva y recién planchada, los jeans acondicionados y bien pegados al cuerpo, la piel exfoliada para regarse con mejores besos, también lava el guano si se sabe hacer esponjas de sus hebras...mil gracias amor, en tus lágrimas me baño!!!

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  3. Han caído los dos
    Cuan estatuas, fulminados al suelo
    Decía mi tocayo en detrimento de la luz
    Hoy te espero cuando las horas no terminan
    Y te siento dejarte degollar
    Para resarcirte del miedo
    No somos cristianos, que quien pide la otra mejilla
    Nunca puso la suya
    Es fácil decir que se resurge de las cenizas
    Pero y si antes de arder, quemo las naves
    Y me escapo nadando, quedándolo satisfecho
    Porque piensa mi destrucción, pero el diablo fue engañado…
    Bsts candentes sientas en tu piel, pero nunca fuego que te dañe.

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  4. Contigo acaso el fuego preciso para de veras quemar las nave, Santiago que ya de cómo me sabes hasta el aliento se me queda contraido, el corazón por el contrario, cada vez más engrandecido, mil gracias siempre por el regalo de tu tiempo aureado.

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